El Gobierno se comprometió con el Fondo Monetario Internacional en la Carta de Intención que será conocida la próxima semana a hacer un ajuste fiscal gradual, mediante una combinación de aumentos de ingresos de cerca de un 1.5 por ciento del PIB entre 2009 y 2012, y una reducción de los subsidios no focalizados al sector eléctrico de alrededor de 1 por ciento del PIB durante el mismo período.
En la Carta de Intención, dada a conocer por el Banco Central, se establece que el aumento de los ingresos será obtenido a través de mejoras en la administración tributaria y la racionalización de las exenciones, así como la recuperación de los impuestos que el ciclo económico traerá. El Gobierno reitera sus objetivos de un equilibrio fiscal primario de cero para el sector público consolidado en 2010 y de pasar a un superávit primario consolidado de alrededor de 1 por ciento del PIB en 2011 y 2 por ciento del PIB en 2012.
El Gobierno se comprometió con el Fondo Monetario Internacional en la Carta de Intención que será conocida la próxima semana un ajuste fiscal gradual, mediante una combinación de aumentos de ingresos de cerca de un 1.5 por ciento del PIB entre 2009 y 2012, y una reducción de los subsidios no focalizados al sector eléctrico de alrededor de 1 por ciento del PIB durante el mismo período.
En la Carta de Intención, dada a conocer por el Banco Central, se establece que el aumento de los ingresos será obtenido a través de mejoras en la administración tributaria y la racionalización de las exenciones, así como la recuperación de los impuestos que el ciclo económico traerá.
El Gobierno reitera sus objetivos de un equilibrio fiscal primario de cero para el sector público consolidado en 2010 y de pasar a un superávit primario consolidado de alrededor de 1 por ciento del PIB en 2011 y 2 por ciento del PIB en 2012 y, posteriormente, de reducir el coeficiente deuda pública consolidada/PIB (excluyendo los bonos de recapitalización del BCRD) por debajo del 30 por ciento en el mediano plazo (de alrededor del 37 por ciento a finales de 2010).
La misiva asegura que el país cumplió con todos los indicadores de referencia estructurales.
No obstante, señala que debido a los retrasos en la aplicación de la estrategia para mejorar la administración tributaria y racionalizar las exenciones, no prevé llegar a su objetivo de aumentar la presión fiscal al 15 por ciento del PIB antes de 2013, “pero seguimos comprometidos en trabajar hacia ese objetivo”.
Explica que uno de los objetivos principales del programa es llevar a cabo una consolidación fiscal gradual para salvaguardar la sostenibilidad de la deuda pública, y reducir para el año 2014 el ratio de la deuda a PIB a los niveles observados antes de los años pre-crisis financiera internacional, (alrededor de 35% del PIB durante los años 2007-2008) y recuperar el espacio fiscal después de la fase expansiva del programa que terminó a mediados de 2010, mientras que al mismo tiempo se trata de incrementar la inversión pública lo mas posible a través de las ganancias en eficiencia.
Por otro lado, el ministro de Hacienda, Vicente Bengoa, dijo ayer que el país está confiado en que la carta de intención será aprobada por el FMI, y negó, por otro lado, que el Gobierno esté utilizando al Banco de Reservas para “camuflajear” préstamos a contratistas.

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